El 2 de febrero la Iglesia celebra la Presentación del Señor, una festividad profundamente simbólica en la que recordamos el momento en que Jesús es llevado al Templo y reconocido como Luz para iluminar a las naciones. Es la celebración de la Candelaria: la fiesta de la luz.
En nuestro colegio, esta jornada adquiere un significado especial, particularmente en la etapa de Educación Infantil. Los más pequeños viven esta celebración a través de signos sencillos pero llenos de sentido: una vela encendida, un gesto compartido, una explicación adaptada a su mirada limpia y confiada.
La luz se convierte en un lenguaje que entienden. Una luz que guía, que acompaña, que protege. Una luz que simboliza a Jesús como presencia cercana en sus vidas.
Acompañados por sus profesores y por nuestro capellán, Don José Luis, los niños descubren que la fe no se transmite únicamente con palabras, sino también mediante experiencias que dejan huella. Celebrar la Candelaria es ayudarles a comprender, desde muy pequeños, que Cristo es esa luz que orienta nuestros pasos y nos invita a vivir desde el amor.
Este tipo de celebraciones forman parte de nuestro compromiso como centro diocesano: educar desde la tradición de la Iglesia, integrando fe y vida, y acompañando a nuestros alumnos en su crecimiento espiritual desde los primeros años.
Porque hay luces que no se apagan con el tiempo.
Hay luces que crecen con nosotros.












